Aqui una foto de la hermosa ciudad Tampere. Tampere se encuentra a una hora de Jyväaskylä.
Estoy de nuevo en Filandia y esta foto es de la visita a Tampere, que hice en esta visita, bueno más bien de la temporada que pasaré, pues serán cuatro meses y medio. Tampere es una ciudad como todas las de este país; limpia, hermosa, donde se puede caminar tranquilamente a cualquier hora del día. Para una mexicana es algo inusual hoy día, que no se puede transitar ni siquiera de día tranquilamente casi ninguna ciudad.
A diferencia de México, Finlandia no cuenta con diversidad de paisajes como en mexico, casi a lo largo del país se encuentra lo mismo, lagos y praderas, pinos, abedules es la misma belleza que se va repitiendo, eso sí impecable de tan limpio las casas de madera que siguen aparaciendo en calendarios, antes de conocer este país, recuerdo que veía y veía los paisajes, nunca me imaginé que llegaría a conocerlos.
A diferencia de México aquí la gente habla poco, aquí se respeta la individualidad de las personas, rebasan los límites. Por otra parte el gobierno es muy acogedor, paternalista, ayuda en todo y somos tomados en cuenta y saben de cada uno de nosotros, aquí si existe la cohesión social, los impuestos si se aplican en bienes y servicios hasta rebasar los límites.
Un ejemplo:
Mi esposo tiene un amigo que le estuvo pidiendo prestado dinero a Steve mi esposo, hasta que llegó el día que se elevó tanto la deuda, que no le pudo pagar. El amigo le pidio de favor que le diera una carta donde dijera que le debía dinero, para entrégarsela a la seguridad social y le ayudaran a pagar lo que le debe a Steve
Les dejo este intento poema que me ha inspirado mi vida en Finlandia.
AQUI NADIE ME VE
Aquí nadie me ve
Nadie levanta su mano para saludarme
en la mañanas
no me conocen
hay una línea indolente
que me separa de esta gente que
ignora mi alegría
La ciudad es una diosa ubicada en lo más alto de la tierra
virginal, solterona de belleza inalcansable
que no baja la vista
no sabe que vivo aquí
y me refugio en un tercer piso
que me he sentido prisionera
que me paso el tiempo mirando a través de una ventana
con alas entumidas
sin esperar un mañana
porque no hay
una tienda chiquita
donde nos juntemos los vecinos
a platicar con el pretexto de comprar cualquier cosa
Aquí lo único que tengo es un árbol
que ha crecido más alto que el edificio en que vivo
si hablara el sabría describirles
mejor quien soy en esta ciudad
de gente que no ve, no habla y no escucha
El árbol-testigo de mi suerte
sabe que estoy harta de palabras
que no he podido dejar salir
que empezaré a volar al cielo
y tal vez
a medio vuelo reviente
y entonces si me escuchen álla abajo

No hay comentarios:
Publicar un comentario